ENIGMA, Deceso del pensador Walter Benjamin.
La participación del Historicismo y su interpretación colectiva.
Walter Benjamin, escritor, filósofo y traductor alemán de origen judío, se le acredita la elaboración de escritos donde plasmaba su crítica literaria, su aporte histórico, donde el uso de las letras encontraba una postura acorde a su pensamiento apegado al Romanticismo, al materialismo histórico y al misticismo judío, estos elementos permitieron considerarles de gran influencia para la teoría estética y el marxismo occidental. Sin duda Benjamin, aportó herramientas para el pensamiento histórico y su construcción, lo cual causa nostalgia el contexto avasallador que impregnaba la Segunda Guerra Mundial y los estragos que provocaba conforme su paso, en este caso, que provocaba en el individuo, en Benjamin, el miedo latente que le persiguió al final de sus días por el hecho de ser judío en tiempos de ésta.
Es sabido, que el pensador alemán falleció el 26 de septiembre de 1940, en un pequeño cuarto de un modesto hotel entre los rincones del puerto en Portbou, España. La premisa, referente al suceso, que se entregó a la comunidad de aquel lugar fue “lamentable suicidio” del filósofo, ocasionada por una sobredosis de morfina, una capsula corrompida por el repudio al fascismo, la alteración que mostraba Benjamin era convincente para enmascarar tal acto de su propia mano, parecía insulso creer en otra posibilidad, sin embargo, el diagnóstico realizado por el médico general del lugar cambiaría el paradigma al confirmar que el deceso del filósofo fue a causa de un derrame cerebral, igual de convincente para evitar los escándalos en la región y seguir manteniendo un perfil bajo. Esta controversia empujo al director David Mauas en 2005 presentar un documental titulado “¿Quién mató a Walter Bejamin?” en el que hacen participes testigos de aquella tragedia, que para sorpresa, o no mucha, los testimonios seguían pareciendo diferentes narraciones, con más o menos historia, drama, duda, nostalgia, llenas de incertidumbre para los lectores de la vida de Benjamin, pero, sobre todo para el quehacer histórico se mostraba como un acontecimiento difícil de esclarecer, nublando el análisis ante la crítica histórica, siendo un reto más para la certeza del objeto, por desgracia, este hecho hoy día aún guarda su legitimidad entre interrogantes, una de ellas, por ejemplo. ¿Cuán válido es para la memoria histórica colectiva tergiversar los sucesos sujetándolos a las condiciones particulares? Sin duda, un enigma más.

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