MEMORIA DEL 68 DESDE LA ENAH

El  movimiento estudiantil del México de 1968 no puede entenderse sin la referencia a un contexto internacional convulso: coincide con el pleno apogeo de la Guerra Fría, la Guerra de Vietnam y otros acontecimientos que conmocionaron al mundo como el triunfo de la revolución cubana al arrancar 1959; los asesinatos de John F. Kennedy en Dallas, Texas, en 1963, y de Martin Luther King en 1968; o los movimientos estudiantiles en Francia, Estados Unidos, Berlín y Tokio.

En México, la vocación represora de los grupos de poder se manifestó repetidamente. En el sexenio presidido por Adolfo López Mateos‍‍, se desarrolló contra los ferrocarrileros, los médicos, los movimientos populares de índole diversa, sin olvidar el asesinato de Rubén Jaramillo y su familia en el estado de Morelos. En esos días fueron encarcelados los líderes obreros Demetrio Vallejo y Valentín Campa. Los grupos políticos que controlaban al Estado nacional seguían la máxima de Rubén Figueroa, aquel gobernador siniestro del Estado de Guerrero, quien decía: lo que se debe aplicar a los disidentes es la regla de las tres erres: encierro, destierro o entierro. El uso sistemático del ejército para reprimir continuó sucediendo durante el movimiento estudiantil de 1968, prolongándose hasta la actualidad.

El centro del movimiento estudiantil de 1968 fue la Ciudad de México y en ese contexto, la ENAH fue la base de la participación de los antropólogos, tanto estudiantes como profesionales sobre los que Marx y Engels y el Che, ejercieron influencias importantes. 





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