Breve Imaginario de México en 20 años.

 Flores Mora Jimena Shareny M2 120210069  



Política, religión, arte, ciencia, cultura, organización social.  

Nos situamos aún en el siglo XXI, era de la información, la tecnología y la digitalización,  donde éstas han alcanzado su auge por el pronto e irresponsable consumo de las  herramientas, y la progresiva explotación y degeneración de los minerales –ya escasos- por la  mano del hombre y su uso. Ahora, en unos futuros 20 años, 2041, esperando en el hipotético  caso que la Tierra siga siendo efectivamente habitable para cualquier especie, nos atrevemos  a imaginar cómo es que sería la región, en específico, extremo meridional de América del  Norte, explícitamente, la región de residencia, Ciudad de México. Primero, debemos poner en  contexto el año presente y sus acontecimientos relevantes, 2021, a nivel global nos  encontramos la pandemia por el virus Covid-19 -ocupando ya dos años-, con un aproximado  de 4.55M de defunciones, un estado actual crítico del calentamiento global, protestas  violentas por falacias ideológicas de la cultura posmoderna, y a nivel local, sumamos las  catástrofes naturales –inundaciones, deslaves, incendios-, un gobierno deficiente en su  administración, alto índice de desigualdad social, entre otras. Siguiendo el paso a estas  situaciones, logramos visualizar un contexto de organización social donde se ha conseguido  entre las masas a sumisión de modelo único de pensamiento, la nueva era posmoderna ha  adoctrinado la crítica de análisis “propuesta” por imposiciones ideológicas de ciertos grupos,  apoyadas por políticas públicas dirigidas por una agenda global, donde han sido  representantes las falacias de izquierda y derecha, en un convenio de régimen progresista,  anulando la libertad de expresión a esta dimensión global, provocando así la desintegración  social del modelo actual, no es tan malo, es parte de la construcción histórica, pero hay que  tener presente que anteriormente, en el proceso de la misma han existido acontecimientos  desfavorables que han perjudicado al tiempo actual, uno de los resultados a esto, sería el  aumento de merma ante la creencia religiosa –cristianismo-, ya que es considerada nociva  para la cultura actual, desmoronando lo relacionado con la Iglesia, capillas, templos, escritos,  ornamentos, grupos, borrando parte de la historia misma, que en escenarios drásticos,  provocaría una guerra bélica por aquellos que traten de defenderla, frustrando el ya afectado  “progreso” del hombre pensante, otro resultado sería el consumo artificial con tal de  preservar la biodiversidad, siendo correcto por la recuperación del globo, sin embargo al  nivel consumista de derroche financiero de las empresas agravaría la desigualdad social, ya  que seguiría sin erradicarse la pobreza, todo lo contrario, se mantendrían exuberantes las  cifras, además que la industria textil conformaría de la renovación constante para cubrir la  demanda de expresión de identidad de la cultura actual que se mantendría empeñada en  desapegarse de los “cánones estéticos impuestos por la sociedad primitiva”, creyéndolo parte  de la era “progresista”. Estos resultados van hilados, para la creación e innovación de las  instituciones, reflejándose en la organización social fragmentada que curiosamente es en esta  misma que utilizamos de justificación para la construcción de las nuevas leyes, las nuevas  políticas, las imposiciones de ideologías, la aceptación de la administración del Gobierno, la  conformidad del progreso para el país y el mundo para la comodidad de pensamiento del  individuo, apartando a este como ser de la sociedad, como ser de la naturaleza sin procurarla  primordialmente, confundiendo la moda con progreso, sacrificando el estar por el ser,  olvidando que no podemos ser si no estamos. 

Sí bien nos va, sería mi imaginario de un mundo, México dirigido a 20 años. 


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